Si vendes bollería, busca ofrecer calidad y variedad



¿Quién no se ha levantado alguna mañana y se ha ido a la cafetería o a la panadería buscando algo para endulzar el comienzo del día?  La bollería es una opción ideal porque las empresas de bollería ofrecen diversidad de productos de excelente calidad.

 

En el mercado encontramos bollería elaborada artesanalmente, pero también está inundado de bollería de tipo industrial.

Bollería artesanal

La bollería tradicional es aquella que compramos usualmente en panaderías y pastelerías. Esta tiene la ventaja de ser usualmente “del día”, su sabor es diferente, y  su principal desventaja es que pierde su “frescura” muy pronto, o sea que no es un producto que generalmente se pueda tener a la venta durante días.  Usualmente está hecha de harina de trigo, azúcar y grasas.

Bollería industrial

Por otro lado, tenemos la bollería industrial que se diferencia básicamente por su producción masiva y por la utilización de conservantes, y/o otras grasas que le dan una vida útil más larga al producto.

Sin embargo, tampoco saben igual y se les considera menos saludables.

¿Cuál es la situación actual del consumo de bollería en España?

Si bien, la demanda de bollería ha bajado en los últimos años, tanto la bollería artesanal como la industrial, también es cierto que las empresas han tomado una serie de medidas para luchar en esta crisis.

La novedad en los últimos años, ha sido sin duda, la bollería congelada, que le facilita a los usuarios, prioritariamente hostelería y puntos de pan, la opción de vender bollería variada y “recién hecha” sin tener que arriesgarse a quedarse con grandes cantidades de producto sin vender.

Las empresas proveedoras de bollería congelada ofrecen una gran variedad de productos, como donuts, palmeras, napolitanas, ensaimadas, croissants, etc.

¿Cuántos bollos nos comemos?

El Ministerio de Medio Ambiente y Rural respecto a este mercado, nos indica que en el año 2007 se alcanzaron los siguientes volúmenes:

  • 558.841.16 miles de kilos de bollería, pastelería, galletas y cereales por un importe de 2.440.860,19 miles de euros.
  • 173.982.60 miles de kilos de bollería y pastelería envasada que alcanzaron una suma de 774.836,47 miles de euros
  • 80.276,61 miles de kilos de bollería, galletas y cereales a granel que representan 448.084,56 miles de euros
  • 76.656,63 miles de kilos de bollería y pastelería a granel que suman 433.492,20

La disminución de la demanda se refleja en los datos existentes en la página de Asemac (Asociación Española de Masas Congeladas) que nos muestra que de 2009 a 2010 el volumen en miles de kilos de bollería congelada paso de 112.825 miles de kilos a 111.198.

Por supuesto, es importante indicar que la bollería al igual que otro producto, si se consume con moderación no tiene porque ser perjudicial a la salud de nadie.  Y se debe enfrentar esta “creencia” tan arraigada de los consumidores, subrayando las bondades del mismo:  la conveniencia, la variedad,  y el buen sabor.

Curiosamente, a pesar de la “mala prensa” que tiene la bollería industrial, del total de bollería, pastelería, galletas y cereales, el MARM informa que en 2007 un 31,1% correspondió  a Bollería y pastelería envasada, y solo un 13,7% corresponde a bollería y pastelería a granel.

Otro dato interesante, es ver la tendencia a largo plazo, si se comparan los datos per cápita de 1987 y los del 2007, vemos que en España se ha pasado de consumir 12,9 euros por persona de bollería a más de 54 euros anualmente.

Lo anterior, claramente se debe a que el mercado valora la facilidad de ir a comprar la bollería en lugar de tener que prepararla en casa, así como que lo considera un producto útil sobre todo en la alimentación de niños.

Un negocio hostelero o minorista puede tener en sus manos la posibilidad de endulzarle el día a sus clientes con bollería de calidad.