El mundo de los refrescos



España no es la excepción, a nivel mundial existe una gran industria dedicada a las bebidas refrescantes más conocidas simplemente como refrescos. Para su mayor disfrute existe una gran variedad de sabores, y deben ser consumidas a la temperatura adecuada. Dentro del grupo de bebidas refrescantes están las bebidas gaseosas o bebidas sin alcohol.

Bebidas gaseosas en España

Hace no mucho tiempo en el mercado español había pocos productos de este tipo, de hecho durante muchos años podríamos decir que había una sola marca, un solo sabor.  Esto, ya es historia, hoy en día hay una gran variedad de sabores, con azúcar, sin azúcar, en distintos tamaños. Todo esto para ofrecerles a los posibles consumidores un abanico de posibilidades.

También se ha incrementado el número de empresas de refrescos representando en una mayor competencia.

En el mercado español, existe un claro dominio de los refrescos de cola. Según el informe Socioeconómico elaborado por ANFABRA (Asociación Nacional de Fabricantes de Bebidas Refrescantes Analcohólicas) en el 2010, aproximadamente un 50% del mercado corresponde a refrescos de cola, el otro 50% se reparte entre los sabores de limón, naranja, y otros sabores menos populares.

Existe una clara tendencia al alza en el sector de las bebidas refrescantes bajas en calorías, debido a ser edulcoradas.  Asimismo, poco a poco también se van haciendo un lugar en el mercado las bebidas energéticas, la tónica, y los refrescos de limón.

¿Cuáles son los tamaños de bebidas refrescantes que más se consumen?

En España, y según los registros del año 2011, un 56% de las bebidas refrescantes son adquiridas en envase plástico (PET), un 26% en botes, y un 13% en cristal (básicamente en hostelería).

Apuntes de la historia de los refrescos en España

Los refrescos en España han evolucionado igual que lo ha hecho la sociedad en si misma, causando de esta forma una de serie de cambios en los productos para ajustarse a los gustos y necesidades del mercado de las bebidas refrescantes.

Inicialmente, se fabricaban bebidas ya fuera a base de agua natural o gaseosa con frutas, y con endulzantes como la miel.

Ya en el siglo XVII, se tienen referencias de refrescos como el Agua de Anís, agua de cebada, agua de jazmín, limonada, agua de canela y agua de guindas. De hecho, en esta etapa se hizo muy popular una bebida elaborada a base de agua, miel, y una gran variedad de especies entre las que destacaban el jengibre, pimienta, canela y el clavo de olor, obteniendo una bebida muy aromática y sabrosa.

Es a partir de hace unos 180 años que surgen las bebidas carbonatadas, similares a las los refrescos gaseosos de hoy en día, pero en aquel momento se utilizaban más bien como una remedio contra la indigestión.

Ante de la Guerra Civil empezaron a ser populares los refrescos de cola, pero fue hasta la década de 1960-1970 donde el impulso industrial generó una producción suficiente para que el consumo fuera más masivo. En esta época fue cuando empezaron a producirse una gran variedad  de sabores, los que se reafirmaron en el mercado en la década de los 80.

Esta década, en términos generales, se caracterizó por grandes cambios en los estilos de vida, y esto generó también grandes cambios en los productos consumidos, pero es a partir de estos años en que empiezan a consumirse bebidas bajas en calorías y refrescos sin gas a gran escala.

El mercado, particularmente en España, se ha concentrado en unos pocos productores, la mayoría de carácter internacional.