Aceite de oliva en monodosis: prestigio asociado a la calidad



Las clásicas aceiteras ya deben ser un objeto de colección en un bar, cafetería o restaurante; sobre todo desde que entró en vigencia el pasado 01 de enero la nueva normativa que prohíbe el uso de estos recipientes que se rellenaban en los sectores de la hostelería  y el catering. Te comentamos las opciones que ofrecen las empresas de aceite de oliva en monodosis para tu negocio.

¿Existen alternativas a las botellas con tapón irrellenable?

Además de las botellas con tapón que no permite su reutilización, ya están comercializándose las monodosis de aceite de oliva extra virgen, tanto en sobres como en cápsulas.

Adicionalmente, muchos propietarios de bares consideran que si se ofrecen preparados con base de aceite de oliva pero especiados con ajo, romero u otros productos,  indicando al cliente de qué se trata, entonces no se estaría infringiendo la normativa.

Está claro que esta última opción podría entra en conflicto con los gustos de los consumidores, que estando acostumbrados al aceite de oliva puro y podrían rechazar estos preparados.

¿Cuál es el coste de los aceites de oliva con tapón  irrellenable o monodosis?

¿Cuál es el coste de los aceites de oliva con tapón  irrellenable o monodosis?Aunque el valor de cada botella dependerá en gran medida de la denominación de origen y  de la marca, entre otros factores, se estima que utilizar botellas de aceite de oliva con tapón irrellenable costará un promedio de un euro más por litro de aceite consumido.  Una botella de 250 ml podría costar de 1,50 a 2,25 euros.

En cuanto a las monodosis, algunos piensan que el sobre termina alterando el sabor del aceite, pero para haceros una idea de los costes que esto representará para las empresas de aceite de oliva, os damos algunos detalles:

  • Sobre  individual: 8-13 céntimos por sobre
  • Cápsula : 8- 13 céntimos por cápsula,
  • Botella de cristal monodosis:  aproximadamente 75 céntimos por botella

El sector hostelero está, de momento, absorbiendo el incremento del coste, pero tarde o temprano tendrá que afectar la estructura de precios de muchos productos, o bien buscar sustitutos que no signifiquen un mayor coste para el negocio.

¿A quién beneficia esta medida?

Los productores de aceite de oliva celebran la normativa ya que no sólo representará un aumento de ventas, sino también porque favorecerá la presencia de un aceite de oliva de mayor calidad, sin mezclas.

Por otro lado, los clientes tendrán una mayor garantía de obtener un aceite de oliva extra  más puro y de mayor calidad. Sin embargo, los dueños de bares, restaurantes y empresas de catering consideran que esto incrementará sus costes, poniendo en riesgo su sostenibilidad financiera, además del coste para el medioambiente porque se generará una gran cantidad de desechos en botellas, cápsulas y sobres.

Por otro lado, esta iniciativa también puede representar una forma de obtener prestigio para tu negocio, ya que ofrecer calidad siempre está asociado a una mayor satisfacción de los clientes.

¿Cuál es el origen de esta situación?

Como parte  del Plan de acción sobre el sector del aceite de oliva de la Unión Europea, se promueve en España la utilización de envases con tapón que no permite rellenar en el canal Horeca.

De allí surge una modificación del Real Decreto 1431/2003, de 21 de noviembre, por el que se establecen determinadas medidas de comercialización en el sector de los aceites de oliva y de orujo de oliva.

En el artículo 4, punto 2 se indica:

“En los establecimientos del sector de la hostelería y la restauración y en los servicios de catering, los aceites se pondrán a disposición del consumidor final en envases etiquetados y provistos de un sistema de apertura que pierda su integridad tras su primera utilización.

Los envases que por su capacidad se puedan poner a disposición de los consumidores finales más de una vez, dispondrán además de un sistema de protección que impida su reutilización una vez agotado su contenido original.”

Los establecimientos tenían hasta el 28 de febrero para gastar las existencias que tenían  y seguir utilizando los envases tipo aceiteras que se rellenaban.